COMO SE INCIO EL ESQUI EN SAN ISIDRO- PEDRO RODRIGUEZ CORTES

Indudablemente Aller tiene una deuda con la Diputación de León y su esfuerzo económico en la explotación de la estación de esquí de San Isidro, que tanto significó para el concejo allerano y para los asturianos amantes del deporte de la nieve. Pero la provincia vecina debe recordar que los verdaderos descubridores del puerto para la práctica de esquí fueron asturianos cuando se iniciaba la década de los 30 del pasado siglo.
Para el descubrimiento del puerto la inauguración de la carretera fue causa esencial por permitir el acceso rodado hasta la cima. La carretera fue un largo parto iniciado en 1860 con el proyecto de Casariego y pasaría por distintos parones de las obras a consecuencia de la falta de dotación presupuestaria, sin olvidar la dificultad de la obra en algunos tramos como el morro de Riofrío. Finalmente se inauguraría el 19 de octubre de 1929 con presencia de las autoridades de ambas provincias en un banquete celebrado en Felechosa. El 13 de septiembre del citado año una furgoneta de Autos Zapico sería el primer vehículo en surcar las rampas del puerto al margen de inauguraciones oficiales. La Guerra Civil supuso un paréntesis en la circulación, reabriéndose el 2 de junio de 1938.
Los primeros esquiadores. En el mes de julio de 1929 César Gómez Arguelles, ovetense, gran montañero, y veraneante en Boñar, al cruzar los límites provinciales de La Raya, que divide los puertos de Braña (Asturias) y San Isidro (León) le sorprendió, que, en pleno verano existía aún mucha nieve en el Pico Toneo. Lo comentó con sus amigos Cipriano Cuesta y Álvaro Valvidares y en marzo de 1930 se desplazan al puerto. Alquilan un taxi en Collanzo y sólo pueden llegar hasta Felechosa debido a la nieve acumulada en la carretera. Suben a pié hasta La Raya y descubren, que, en la propia cima se puede esquiar. Pronto corre el rumor sobre las posibilidades de esquiar en el puerto de Braña (éste puerto había sido adquirido en 1905 por el Ayuntamiento de Aller a la familia Gutiérrez en 27.300 ptas) y en el mes de mayo el Grupo Peñacastill de Gijón fleta el primer autobús que accede al alto del puerto.
Los antecedentes del esquí asturiano se remontan a quince años antes. En 1915 un grupo de ovetenses entre los que se hallaban Martín Masaveu, Clavería, Jose Mª del Valle, Paco Durán, etc. estudiantes en Madrid conocían las instalaciones de Navacerrada. En las vacaciones de Navidad y Semana Santa se desplazan a Pajares en tren, esquiando en el propio pueblo, posteriormente ya en 1925 con la apertura del Parador se esquía en el alto del puerto.
En 1933 Chus Valgrande y Antonio Matilla se preparaban para el Campeonato de España de fondo y ante la ausencia de nieve en Pajares deciden ir a San Isidro a entrenarse y lo hacen en bicicleta a través de La Robla, La Vecilla, Boñar y Lillo. Al llegar a Isoba les sorprende que los vecinos utilicen para sus desplazamientos en la nieve duelas de pipotas de vino atadas con cordeles. Después de entrenar en La Raya, Valgrande y Matilla regresan a casa por Felechosa, Moreda, Lena y cima de Pajares. Posiblemente aquellas bicicletas fueron las primeras en cruzar San Isidro.
En los años siguientes antes de estallar la guerra y cuando los argayos lo permitían, siguió el flujo los domingos de primavera de los excursionistas de Gijón, Oviedo y Mieres. Como consecuencia de la guerra la carretera quedó inutilizada en muchos tramos y no estaría abierta al tráfico hasta el 2 de junio de 1938. Durante el periodo de dominación republicano, Felechosa, en la finca del El Palacio, albergó un Batallón Alpino. En la precipitada huida al caer el frente en Octubre de 1937 centenares de esquís quedaron en la finca y posteriormente serían aprovechados por los vecinos para quemarlos. Sorprende que no se utilizaran por los vecinos en aquellos duros inviernos para desplazarse a atender el ganado y moverse por el pueblo como Maraña, Isoba o Pajares lo hacían con otros rudimentarios medios. Ya en la posguerra, partir de 1942 se reanudarían las actividades montañeras y de esquiadores a San Isidro. Recuerdo en mi infancia en Felechosa, en los años 40, la alegría que nos deparaban las paradas de los autobuses con los jerséis multicolores que exhibían los excursionistas.
San Isidro, según Julio Gavito, veterano montañero «es el único puerto de Asturias que tiene la carretera de este a oeste y por lo tanto está protegido del Norte y del Sur y esa es la causa de que la nieve aguante tanto. Es un puerto excepcional para la nieve, por su orografía y por la orientación que tiene respecto a la cordillera».
Fue una lástima que Aller y Asturias no hayan adquirido los terrenos del puerto que en varias ocasiones se ofrecieron. Concretamente en 1945 una oferta de sus propietarios al Ayuntamiento de Aller en millón y medio de pesetas fue desestimada en una asamblea de la Hermandad de Labradores de Cabañaquinta. 24 años más tarde -en 1969- la Diputación de León adquiría los terrenos a los herederos de su antiguo propietario residente en Valladolid y pondría en marcha un modesto proyecto de estación de esquí que contaría inicialmente con tres remontes, inaugurándose en mayo de 1974.
Al narrar ésta breve historia de San Isidro es obligado tener un recuerdo emocionado para un vecino ejemplar de Felechosa: José Megido, conocido popularmente como «José el de Riofrío» que, en los tiempos anteriores a la Guerra Civil desde su mesón en Riofrío prestó su ayuda incondicional a los excursionistas en dificultades de tránsito y climatología extrema, atrapados en algunas ocasiones en las rampas del puerto, acogiéndoles en su mesón y proporcionándoles el calor físico y humano necesarios. Años más tarde le sustituiría su hijo Florentino igualmente muy recordado por los montañeros y excursionistas al puerto. Actualmente los nietos de José Megido regentan un prestigioso restaurante en Felechosa, parada y fonda -casualidades de la vida- de numerosos esquiadores que los fines de semana visitan San Isidro.
PEDRO RODRIGUEZ CORTES
FELECHOSA

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