LAS VIDRIERAS DE SAN JUAN BAUTISTA DE COLLANZO

AUTOR, D. RAMÓN RODRÍGUEZ CUEVAS

A mediados de 1968, 30 de junio, se inauguró el nuevo templo parroquial de San Juan Bautista de Collanzo bajo la dirección del nuevo párroco, D. Ramon Rodriguez Cuevas (Santa María de Posada de Llanes, el 31 de mayo de 1928; +Oviedo 4.VI.210) y bajo la dirección técnica del responsable municipal D. Mallada, el cual dirigió la ejecución de las obras

Autorretrato de Ramón Rguez Cuevas

La construcción de este nuevo edificio eclesiástico, en su momento generó una gran confrontación entre los mismos vecinos de Santibáñez y los de Collanzo.

 Mientras por un lado los vecinos de Santibáñez pedían que se rehabilitara la antigua iglesia (años más tarde se reparo y al día de hoy se conserva en optimas condiciones) y por otro lado quienes pedían un nuevo centro ubicado en un lugar más accesible, postura que capitaneaba el párroco junto a los vecinos de Collanzo.

Este nuevo edificio fue construido gracias al apoyo de los vecinos, desde quienes cedieron de manera gratuita los terrenos a la gran colaboración mediante la mano de obra para construir gran parte de la edificación .Entre estas obras comunitarias están las grandes y variadas vidrieras que se realizaron que serán objeto de este trabajo .

A mediados de 1968, 30 de junio, se inauguró el nuevo templo parroquial de San Juan Bautista de Collanzo

Del blanco y negro al color

D. Ramón fue sacerdote coadjutor en San Félix de Valdesoto (Siero) donde le entregaron la “Lámpara minera” como homenaje a su actuación en la defensa de los mineros en la huelga de 1962, cuando asumió la iniciativa de crear un comedor para los hijos de los huelguistas. En agosto de 1962 es nombrado párroco de Santibáñez de Riomiera o Santibáñez de la Fuente, en Aller y encargado de Santa María de Cuérigo y de San Miguel de Conforcos. Permaneció en Aller hasta el 11 de octubre de 1967 en que le destinan al Seminario de Oviedo como formador.

Fue uno de últimos seminaristas que estudiaron en los seminarios de Tapia y Valdediós. Le tocó inaugurar los estudios en el nuevo Seminario de Oviedo (15 de noviembre de 1954), donde ya destacó como muy buen dibujante. Desde el año 1952, en que fue ordenado sacerdote, colaboró activamente como cartelista y diseñador para muchas encomiendas de las parroquias y de la diócesis: recordatorios, orlas, sellos parroquiales, escudos episcopales, viñetas, pegatinas, invitaciones…, casi todo en tinta negra Durante 22 años dirigió el Secretariado Diocesano de Medios de Comunicación, desde el que publicó diversos trabajos. En esta época se convierte en un pintor profesional expresando su potencial con colores al óleo, acuarelas, pinturas acrílicas, guache, collage, … experimentando con las más modernas técnicas y colores, tanteando también la pintura y diseño digital. Impartió durante varios años clases de pintura en Oviedo y en Gijón.

Realizó varias exposiciones en 1881 y 1984 en el Club España de México, tierra natal de su madre, y donde vivió uno de sus cinco hermanos. Se sentía especialmente orgulloso, ya que todas las pinturas que expuso en el Poliforum Cultural Sequeiros (México DF diciembre 1990), fueron vendidas a buen precio y excelente apreciación de la crítica. Los críticos destacaron la fuerza del color y la luminosidad de sus cuarenta obras expuestas.

 Como homenaje diocesano se organizó en 2005 en el Seminario una exposición recopilatoria.

Inspiración y técnica.

Públicamente reconoció que su biblioteca de colores estaba en Aller y también en Sariego. En Aller disfrutó de su pasión por la pesca y en Sariego de los paseos por el campo con su compañero, el párroco D. Manuel Feria.

La necesidad no sólo hace virtud, sino también arte. Tras la decisión polémica de erigir un nuevo templo parroquial abajo, en Collanzo, D. Ramón asume la iniciativa artística de ponerle color a la luz y transparencia a la fe. Acude a La Veguellina (Piñeres) a clases de pintura en el taller que allí tenía el famoso acuarelista, Victorio Manchón Esteban (Melilla, 29.X.1929; + Oviedo, 9.III.1969). Este artista es quien pone el pincel de D. Ramón en la plasmación del color. Dos de las acuarelas de Victorio Manchón se cuelgan en el Seminario por mediación de D. Ramón, aunque la mayoría fueron vendidas en Estados Unidos.

Victorio Manchón Esteban (Melilla 29.X.1929; + Oviedo, 9.III.1969),Dos novios en la Marina 1961, Seminario Oviedo

Victorio Manchón Esteban (Melilla 29.X.1929; + Oviedo, 9.III.1969),Dos novios en la Marina 1961, Seminario Oviedo

Manchón le hizo conocer a D. Ramón algunas pinturas del expresionista parisino Georges Henri Rouault (1871–1958). Este a los 14 años entró como aprendiz con un pintor y restaurador de vidrio policromado. A partir de su conversión al catolicismo en 1895, creó pinturas, litografía y grabados con temas bíblicos en los que se percibe su experiencia juvenil como vitralista al contornear las imágenes con un grueso trazo negro y usar colores intensos y brillantes. Rouault, de familia humilde, en sus pinturas de grandes contrastes asoció a su temática religiosas escenas sociales de la calle, prostitutas, payasos, obreros, tribunales…

Ventanales de vidrio y hormigón

Así el propio párroco se anima a diseñar y ejecutar las vidrieras del nuevo templo. La aparición de nuevos materiales en el siglo XX, hizo posible una alternativa más barata al habitual soporte de plomo de los ventanales clásicos, siendo la más utilizada el hormigón armado y el hierro.

Técnica: Moldeado, coloreado en masa

Materia: Hormigón armado, mortero de cemento

El cartón inicial se usa, colocado sobre el suelo, también para diseñar el armazón, la “reja” se denomina, con varillas inoxidables de 4 a 5 mm de diámetro, soldadas al cuadro exterior, que coinciden con las líneas de dibujo de la junta de las piezas de vidrio. A diferencia del emplomado debe dejarse una distancia de más de un centímetro entre los vidrios. Las “dallas”, vidrios a usar siguiendo la plantilla, alcanzan los dos centímetros de espesor. Se colocan y fijan los vidrios sin tocar las varillas. Es entonces cuando se realiza el rellanado del cemento sobre el esqueleto de varillas, evitando las burbujas de aire, y cubriendo los bordes de las dallas. Nunca llegó a fundir vidrio, aunque si reutilizó fragmentos elaborados en la mufla por Oscar Pérez, el operario vidriero, que trabajó con el maestro vidriero, Santos Cuadrado, en la restauración de las vidrieras emplomadas de la Catedral de Oviedo (1949-1955). Oscar, desde su taller de la Tenderina (Oviedo), además de consejos técnicos le aportó también algo de material, comprando la mayoría del vidrio plano coloreado en la fabrica de vidrio de Cifuentes en Gijón[1].

D. Ramón conoce los vitrales de hormigón de los Hermanos Atienza en San Antonio de Lugo (1961); Monasterio de Valvanera de Logroño (1963) y sobre todo su ejecución de los 690 m². de las vidrieras en la Iglesia de los S.S. Corazones de Madrid (1964), diseñadas por Muñóz de Pablos[2]. El sacerdote, cuando estaba ultimando en Oviedo las vidrieras de La Madres Carmelitas (1980) y de los Maristas (1980-1981) volverá a encontrarse con los Hermanos Atienza que ejecutaban los retablos de hormigón y las vidrieras de las capillas

de las Hijas de María Madre de la Iglesia en los colegios de Covadonga (Noreña) y de Nazaret (Oviedo).

El arquitecto del nuevo templo de San Juan de Collanzo fue Felix Cortina Prieto (1908 – 1987), arquitecto municipal en el Ayuntamiento de Aller y en el de Lena, que en 1955 fue nombrado concejal del ayuntamiento de Oviedo[3]. El técnico municipal, D. Mallada dirigió la ejecución de las obras

El tanteo inicial de vidrieras para el nuevo templo de Collanzo se inicia en 1965 con las vidrieras de la Sacristía y las de la escalera de subida al coro, -ambas de idéntico diseño y sin más dibujo que la reja con dallas lisas cuadradas y rectangulares.

Según manifestó el mismo D. Ramón, descubrió que, para conseguir la sensación de continuidad, similar a la del filamento de plomo, el cemento se debe extender más allá de los bordes sobre la superficie del mismo vidrio, para luego proceder a rebordearlo linealmente con la espátula, limpiando el resto de todo el cemento tierno. El resto de las

vidrieras son del año 1966.

La nave y los doce Apóstoles

En la iconografía antigua de las Catacumbas se compara a la Iglesia con un navío navegando hacia el puerto de la salvación. Muchos párrocos pensaron el templo uniendo la asamblea de los fieles con una orientación precisa. Puerta y entrada en el Oeste para mirar todos unidos hacia la salida del Sol. San Ambrosio diseña el templo como la nave cuyo mástil es Cristo Crucificado; en la popa el Padre; en el timón el Espíritu Santo y en lo bancos los remeros, los Apóstoles. Los pasajeros son los fieles capitaneados por su capitán, quien ocupa la sede, sacerdote u obispo.

Las vidrieras de la nave miden todas lo mismo: 3,4 x 1,28cm. y todas tienen su correspondiente número de Registro oficial del Patrimonio Histórico Español en la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias.

Dos grupos de vidrieras son repetidas: las de los 8 Rayos de luz descendente y las 4 con el Sol y las estrellas. Aunque tengan las misma armadura metálica interna, varía la colocación vertical evitando la monotonía.

.-Rayos de luz descendente[4], en los extremos de ambos muros laterales. Son 8 vidrieras en las que el rayo descendente lleva el calor del color rojo y el fondo es la convergencia en Dios del azul del cielo en unos y de los rayos de amarillo solar en otras. Cristo es bíblicamente reconocido como “El Sol que nace de los alto” (Benedictus Lc 1,68-79)..

.- El Sol y las estrellas[5]. Del centro rojo del calor solar, parten 14 rayos con la simbología propia del dos veces siete. De los rayos parten otros tantos brazos espirales de color amarillo y blanco, típicos de las galaxias entre los que intercalan sobre fondo blanco 10 estrellas radiantes de cálido color rojo, como el Sol. Son 4 vidrieras con la misma red de

armadura pero en diversa localización vertical.

APOSTOLES DEL LADO DEL EVANGELIO (izda nave)

1.-Santiago Peregrino[6] en el lado del evangelio de la nave. Lleva

sus característicos atributos: el bordón con la calabaza en color amarillo pálido y la esclavina parda con la vieira blanca. Los fragmentos blancos del fondo en horizontal representan los caminos de la peregrinación .


2.-San Mateo[7] en el lado del evangelio de la nave. Lo identifica el nombre de “MATEO” con letras blancas en vertical en la esquina inferior izquierda. Como evangelista nos muestra con ambas manos su evangelio abierto. Tiene ojos blancos abiertos. Usa los fragmentos multicolores del fondo, blancos, azules, verdes, amarillos, en disposición vertical simbolizando la revelación, como una torrentera que nace desde lo alto.

3.-San Pedro[8] en el lado del evangelio de la nave. Se

identifica tanto por la llave de color pascual blanco que porta en su mano derecha, como por la tiara papal blanca sostenida con la mano izquierda sobre el pecho. Rodea su cabeza un halo poligonal banco y usa los fragmentos multicolores del fondo, blancos, azules, verdes, amarillos, en disposición oval Aunque la iconografía apostólica suele colocar a San Pablo junto a San Pedro, aquí es San Mateo el que hace de compañero.

4.- San Pablo[9] en el lado del evangelio de la nave. Se identifica por sostener en su mano izquierda la Sagrada Escritura abierta. El índice de la mano derecha indica hacia el cielo diciendo :”Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba” (Col 3, 1-5). Tiene ojos blancos abiertos en actitud de lectura. Rodea su cabeza un halo circular banco con la cruz insertada. La cruz de Cristo es mensaje central en las cartas de San Pablo : “….lejos este de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo(Ga 6,14).. Es interesante el juego de color y posición de los fragmentos vitrales del fondo: el cuarterón alto de la vidriera usa los trozos claros en posición horizontal significando la iluminación y conversión de Pablo en el camino de Damasco; el rojo y azul del cuarterón central en el que destaca la empuñadura de una espada vertical con forma de mitra episcopal blanca destaca su ministerio de apóstol y obispo fundador de comunidades y la parte inferior usa los fragmentos verdes simbolizando la fecundidad de la Palabra “viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos” (Hbr 4,12).

5.- S. Juan Evangelista[10] en el lado del evangelio de la nave. Este apóstol imberbe

despliega el rollo de la Palabra con sus dos manos. Es un logro el ropaje multicolor con la indumentaria romana completa: la toga azul y roja, la túnica amarilla bajo la toga y que llega hasta los pies –feliz colorido el de la cenefa roja inferior con dos bordes blancos- y la capucha blanca. Va colocado formando pareja con San Pablo.

6.- San Andrés[11] en el lado del evangelio de la nave. Es inconfundible con su cruz en forma de aspa (por lo general con dos ángulos agudos y dos ángulos obtusos). Simboliza el martirio del apóstol en Patrás (Acaya, Grecia) San Andrés Apóstol, quien según una antigua tradición estuvo crucificado así tres días durante los que predicó al Señor a cuantos se le acercaban. Destaca el colorido amarillento de las tablas con finos cantos de color blanco.

APOSTOLES DEL LADO DE LA EPÍSTOLA (dcha. de la nave)

7.- San Judas[12], “Siervo de Jesucristo, el hermano de

Santiago” (Judas 1,1) también llamado Lebeo o Tadeo (Mt 10,3, Mc 3,18). Mira hacia atrás, a la tradición bíbica, pero extiende la mano blanca con cautela hacia la oscuridad, a los que «se han deslizado entre vosotros ciertos hombres a los que Dios, de antemano reserva su condenación: son impíos que hacen de la gracia de nuestro Dios un pretexto para su libertinaje y niegan a nuestro único Dueño y Señor, Cristo” (Jud 4).

8.- Santo Tomás[13], el patrono de los arquitectos por aquello que le dice el Señor:“felices los que creen sin haber visto” (Jn 20,29), fiarse de los planos antes de ver la materialidad del edificio. Su atributo habitual es la escuadra, que lleva al hombro como si fuera una cruz. Según el apócrifo «Hechos de Tomás«, escrito del siglo III, el apóstol habría sido invitado por un rey de la India, Gundafar, a levantarle un palacio. El dinero recibido para la construcción lo repartió entre los pobres y le indica al rey que así se edificó un palacio en el cielo. El rey lo arroja en prisión, pero más tarde lo perdona. Investigaciones recientes han hallado monedas de mediados del siglo I con el nombre del rey Gundafar, lo que da algún sustento histórico a esta tradición.

9.- Simón el Cananeo o Zelotes [14]. En la vidriera está alzando la mano de forma

apasionada y tal vez violenta. «Zelote» significa «celoso» y en hebreo “cananeo” no es sólo un concepto de lugar sino “apasionado». Aunque en el libro del Éxodo se dice que Dios es celoso con su pueblo elegido, lo mismo que el profeta Elías, en tiempo de los Apóstoles “zelotes” eran los nacionalistas judíos antirromanos. Así, ese Simón de mano alzada sería la contrapartida de Mateo, recaudador prorromano.

10.- Bartolomé[15] también llamado Natanael, lleva el cuchillo como atributo, aludiendo a su martirio, pues según el martirologio fue desollado vivo, razón por la que es el patrón de los curtidores. En algunas representaciones se muestra su piel como si fuera una prenda de vestir. Miguel Ángel en el Juicio Final de la Capilla Sixtina hace su autorretrato sobre la piel de S. Bartolomé. El halo del Apóstol en esta vidriera es octogonal.

11.-Felipe[16], originario de la ciudad de Betsaida (Galilea)

y es quien presenta a Bartolomé ante Jesús (Jn 1,45). Suele ser representado de forma contemplativa con la cabeza inclinada casi hasta la horizontal, mirando a lo alto, aludiendo a su interés “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?” (Jn 14,8-10). En la vidriera lleva la túnica de color verde y blanco

12.-Santiago el Menor o el Justo[17]. Su ventanal queda justo frente al de Santigo el Mayor Peregrino. Aunque su atributo habitual es la cruz de su martirio, en este caso lleva bajo la mano izquierda el libro de su famosa carta –D. Ramón opta por el libro siguiendo al Greco-. Santiago el “hermano del Señor” (Mc 6,3), hijo de Alfeo y María la e Cleofás, es mencionado en la Carta a los Gálatas como una de las «columnas de la Iglesia» (Ga 2,9). Habría sido el primer obispo de Jerusalén, el “aquí” indicado por la palma de la mano.

CUATRO VIDRIERAS EUCARISTICAS EN EL PRESBITERIO[18]

En los laterales del presbiterio están colocadas en el templo de Collanzo cuatro vidrieras, dos y dos a cada lado del altar, con las mismas medidas que los ventanales apostólicos de

la nave, 3,40 x 1,28 m. Mantienen entre sí la misma armadura de diseño, pero variando su colocación –anverso y reverso- y variando el color de los vidrios recortados –uvas azules o rojas-. Repite el mismo tema de las espigas, símbolo del pan eucarístico, y de los racimos, símbolo del cáliz.

En el atardecer soleado la luz coloreada de estas vidrieras aportan tonalidades irisadas a todo el presbiterio, sobre todo al altar.

VIDRIERAS PENITENCIALES[19]

Cuatro vidrieras colorean la zona de los confesonarios. Son las de menor tamaño; miden 1,44 x 1,05 m. Llevan en el centro una cruz de color negro contrastado con cuatro pentágonos de color luminoso, blanco pascual o amarillo solar. Expresa lo que el

sacramento dela Penitencia realiza, el tránsito de las tinieblas del pecado a la luz de la gracia. El resplandor se plasma con 12 rayos de cada color, blanco y verde o azul. El número simbólico alude a los 12 apóstoles a quienes el Señor indica que “lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo” (Mt 16,19).

LAS DOS VIDRIERAS PRINCIPALES Y MÁS GRANDES

En el coro, muro de los pies del templo, diseñó D. Ramón dos vidrieras trapezoidales con el mismo ángulo de inclinación de la fachada-espadaña, de 3,80 x 1,45m, 20 cm más que las otras vidrieras, tanto en altura como a lo ancho. Vistas desde el exterior, sobre todo en horas de culto nocturno con el interior iluminado, destacan ambas convirtiendo la misma fachada-espadaña en un luminoso retablo con la Virgen María, Inmaculada y San Juan Bautista[20].

.-Inmaculada Concepción[21] en forma de ojo vertical. Sobre el fondo de su halo oscuro destacan 10 estrellas solares de cuatro puntas. D. Ramón consideró que las otras dos estrellas que faltarían para completar las doce que inspiran la iconografía la mujer del Apocalipsis (Ap 12,1) serían la misma Virgen María, doblemente “estrella de los mares” y “estrella de la mañana”.

Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del Sol, con la Luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Ap 12,1).

La vidriera coloca la Luna con los cuernos hacia arriba, aun no nacido debajo de color negro.

La túnica es blanca, el amplio velo azul y lleva un manto rojo sobrepuesto, con las manos orantes juntas sobre el pecho, sobre un fondo de cuadrados blancos y negros

Algunos hipercríticos no dejaban de ver una Virgen masculina con bigote incluido y sin ojos. Pero Ramón quiso plasmar en ella la “Niña de los ojos de Dios”. “Cuídame como a la niña de tus ojos escóndeme, bajo la sombra de tus alas”, (Sal 17,8). El original hebreo, la palabra utilizada para niña es ishon, que deriva de la palabra ish, que significa “hombre”. Esto se debe a que cuando yo observo la pupila del ojo de alguien, veo en el mi reflejo.

Vos sois aquella Niña

con que el Señor del cielo y tierra mira.

(Lope de Vega)

Un Niño y una Niña vengo de ver

Que Dios ve con ellos

Todo cuanto ve.

María es la mejor ventana por la que ver la Creación. El ojo de Dios que vuelve a nosotros sus ojos invisibles.

Cumple con mis mandatos, y vivirás; cuida mis enseñanzas como a la niña de tus ojos” (Prv 7,2).

.- S Juan Bautista[22], titular del templo parroquial, Por simetría con la Virgen, algunos quisieron ver en esta vidriera a San José emigrante con el bastón de la Huída a Egipto.

Una afirmación del autor nos corrobora la interpretación icnográfica:

“La pintura es una manera de acercarse a la realidad y de comunicarse con los demás” (Ramón Rodríguez Cuevas.

La realidad era en aquellos momentos la división entre los propios feligreses de la parroquia. Por una parte se posicionaban los vecinos de Santibánez de la Fuente entorno a su románica iglesia de San Juan fundada a finales del siglo XIII en la cercana Corrada de Río Mera y subida posteriormente al emplazamiento actual debido a una catástrofe natural. Cobijado el templo por el tejo milenario de 15 metros de altura[23] estos vecinos se resistieron al traslado de la antigua parroquia. Allí está el cementerio parroquial.

Por otra parte la mayoría de la nueva población de Collanzo se situaba abajo, junto a la carreta general. La decisión diocesana fue hacer el nuevo templo. Es el mismo titular, San Juan Bautista, vestido esta nueva vidriera con amarillo de desierto, quien une como titular ambos templos. La característica del Precursor es anunciar al “que viene detrás”, el Salvador.

Antigua fue la denominación de COYANKA y de LA POLA DE COLLANZO. Atrás quedaban los tiempos en que fue capital administrativa de Aller, desde el siglo XVI hasta el año 1869. Y siempre son importantes los profetas de futuro, sin dejar en el olvido las raíces del pasado. La nueva iglesia de San Juan Bautista de Collanzo fue inaugurada por D. Vicente Enrique y Taranzón el 30.VI.1968, siendo alcalde del Concejo, Plácido Rodríguez García. A la vista de la exitosa tarea pastoral del párroco, el Arzobispo y de sus artísticas, el Sr. Arzobispo nombra a Ramón Rodríguez Cuevas para el equipo de formación del Seminario.

Desde el Seminario diseño en 1969-1970 once vidrieras para el templo de San Salvador de Cabañaquinta. Manteniendo el estilo modifica la iconografía de San Pedro y San Pablo.

 Una de sus últimos diseños vitrales de 1980 pueden apreciarse en la iglesia del Monasterio de las Carmelitas Descalza de Fitoria (Oviedo) con “La subida al monte Carmelo” y “ El Cántico espiritual” de San Juan de la Cruz, en la del lado de la epístola, y «Las Moradas», de Santa Teresa de Jesús», en la del evangelio.

Fdo. José Mª Hevia Álvarez

Sacerdote, Profesor de Iconografía


[1] MARCOS VALLAURE, Emilio, La Fabrica de vidrios Cifuentes, Pola y Cia, Oviedo 1991. La Fabrica produjo durante sus primeros años únicamente vidrio plano y más adelante pasó a fabricar botellería oscura, muy demandada

[2] Ángel Atienza Landeta (Madrid 1931- Barcelona 2015), deportivamente conocido como Atienza, fue un jugador titular del Real Madrid desde 1954 a 1960, con cuyo equipo fuera varias veces campeón de Europa. Después de retirarse del fútbol se dedicó a diversas artes, siendo reconocido como un reputado vitralista y muralista. Su hermano Adolfo Atienza (Madrid 1927 – Madrid 2008), que también fue futbolista, fue compañero de taller. El templo de lo SS Corazones de Madrid es colindante con estadio Santiago Bernabeu y fue Joaquin Vaquero Turcios, pintos del Viacrucis del templo, quien puso en contacto a D. Ramón con los Hermanos Atienza.

[3] Entre sus obras están distintas actuaciones de vivienda social promovidas por el Ministerio de Vivienda en Oviedo como los ejemplos de la calle Granados o Vázquez de Mella. También distintas viviendas unifamiliares como la casa Collado en Nueva de Llanes (1946). También fue el autor del diseño de las “vivienda tipo C” de. Perlora (Carreño. 1956) de aspecto rústico, con cubiertas a dos aguas, curvadas en los aleros, que se prolongan sobre el porche de entrada. Presenta además sobre la cubierta dos chimeneas a modo decorativo, sobre el porche y el office.

[4] . Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.3

[5] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.4

[6] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.5

[7] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.6

[8] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.7

[9] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.8

[10]Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.9

[11] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.10

[12] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.12

[13] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.13

[14] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.14

[15] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.15

[16] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.16

[17] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.17

[18] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.11 El Registro sigue el ordenamiento iniciado en la Inmaculada y S. Juan Bautista. Y se registran estas vidrieras tras los Apóstoles del lado del evangelio y antes de los Apóstoles de la derecha, lado de la epístola.

[19] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.17

[20] El arquitecto, D. Félix Cortina Prieto, había diseñado una gran cruz de hierro en el centro eje de la fachada. No se realizó, sino que se trasladó a los jardines de la antojana la cruz de hierro que Antonio Espinedo Hevia había diseñado para la parroquia de San Agustín de Avilés en 1980, donde permaneció varios años antes del traslado. Tampoco se ejecutó la columna exenta con el carrillón de campanas.

[21] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.1. Esta vidriera inicia la numeración del registro oficial, ya que el propio D. Ramón la consideró la principal del conjunto..

[22] Registro oficial del Patrimonio Histórico Español nº 18786.2

[23] Este tejo milenario fue declarado “Monumento Natural” el 27.IV.1995 por lo que está protegido e incluido en el plan de recursos naturales de Asturias

Esta entrada fue publicada en General, Historia. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *