HA FALLECIDO MANUEL CASTAÑON , ARTISTA ALLERANO

El escultor allerano Manolo Castañón falleció el pasado lunes a los 71 años de edad, víctima de una galopante enfermedad que acabó con su vida en pocos días. Era allerano de nacimiento y parisino de adopción, ya que el escultor pasó en el país galo gran parte de su vida después de obtener una beca del Gobierno francés para terminar sus estudios en la Universidad de La Sorbona. Aún así, nunca dejó de lado su tierra, y allí seguirá vivo su recuerdo a través de trabajos como el conjunto escultórico «La familia minera», ubicado en la plaza de la Iglesia de Moreda.

Manuel Castañón Velasco nació en la pequeña aldea de Llananzanes, en el extremo sur del valle de Casomera, en el seno de una familia minera. Cursó estudios de Filosofía y Pedagogía, licenciándose más tarde en Bellas Artes. Fue ahí donde encontró su verdadera vocación. Tras obtener la beca del Gobierno francés para estudiar en La Sorbona, acabó asentándose en París. Allí silmultaneaba su actividad como profesor de Arte en un instituto con la escultura y la pintura en su propio taller y logró que sus trabajos se expusieran en distintos puntos de Europa.

A pesar de la lejanía, Manolo Castañón nunca se olvidó del concejo de Aller, donde deja para la posteridad «La familia minera». Este conjunto escultórico muestra a unos padres con los brazos entrelazados con el objetivo de aunar esfuerzos en provecho de la formación y cultura de su hijo, tal y como explicó el artista en más de una ocasión.

El escultor vivió uno de los momentos más agradables de su carrera cuando se pudo dedicar, ya de forma exclusiva, a trabajar en su taller parisino. Aún así, Castañón paraba su actividad varias veces al año para disfrutar del ambiente de su aldea natal. Un entorno que, gracias a las gestiones realizadas por el propio artista, dispone hoy de una carretera asfaltada, alumbrado público y hasta un centro social.

Castañón deja viuda, Iris Orava, y dos hijos, Pablo y Óscar. Su funeral tendrá lugar hoy a la una de la tarde en la capilla del tanatorio Los Arenales de Oviedo. Tras la celebración de la Palabra, el artista recibirá cristiana sepultura en el cementerio de El Salvador, también en la capital asturiana.

 

 

 

Mieres pierde un valor

Manuel Castañón, con las esculturas que expuso en Oviedo en 2010.

Ramón Hernández Asociación Mierense Amigos de la Música El día 18 moría en el hospital de Murias, en Mieres, tras un cáncer galopante que se le había declarado en Navidades, Manuel Castañón Velasco, un allerano afincado en París, donde había desarrollado una ingente obra profesional como catedrático de arte y escultor.
Él y su mujer, finlandesa, habían valorado con atención e ilusión la posibilidad de trasladarse a vivir a Mieres. El ambiente y el estilo de vida de esta pequeña villa les encandilaban. De hecho, ya habían iniciado las gestiones para vender su chalet, su taller y su finca de París a fin de instalarse definitivamente en Mieres. Sus dos hijos, ambos residentes en París, donde desarrollan su vida profesional, lejos de oponerse, me consta que apoyaban plenamente este proyecto de sus padres por la ilusión con que ellos lo vivían. La familia Castañón posee en Mieres un pisito que han decorado con primor ambos cónyuges, maestros como son de la belleza y del arte. A finales del año pasado viajaron de París a Mieres para permanecer aquí, al menos, una larga temporada. Días antes de sentir los primeros latigazos del cáncer, Manuel Castañón, Manolo para sus muchos amigos, había adquirido un gran local en Mieres para instalar en él su taller de escultura y preparar una sala de exposición. A sus 71 años, Manolo se sentía pletórico de fuerzas y de ilusiones, y deseoso de seguir trabajando a pleno rendimiento. La enfermedad le obligó a dejar a medio hacer el busto que le había encargado un amigo asturiano.

Este vigoroso «joven» escultor se nos ha ido en un soplo, sin apenas dar tiempo a que su familia y sus amigos pudieran hacerse a la idea de su desaparición. Aun residiendo tan lejos, su obra nos toca de cerca, pues en la plaza de Moreda deja una preciosa obra suya, un bello «Homenaje a la familia minera» (2004). Antes, en 1999, había expuesto en Gijón y en 2010 lo hizo con notable éxito durante mes y medio (abril-mayo) en la Sala Cultural Cajastur de Oviedo.

Su mujer me ha contado que en el taller de París tiene más de doscientas obras terminadas. Ella y sus hijos se proponen ahora estudiar la manera de servirse de tan ingente obra para tributar un homenaje a su esposo y padre. Dados los tiempos que corren, imagino que necesitarán apoyos para llevar a efecto algo que, de no haberse cruzado en su camino la enfermedad y la muerte, se habría realizado de forma muy natural en Mieres para disfrute y beneficio de los mierenses.

La obra de este escultor y profesor parisino está extendida por muchos lugares del mundo, en domicilios y colecciones particulares, en museos y al aire libre. Es un escultor con una sólida formación humanística, filosófica y teológica, estudios que realizó durante largos años, en la adolescencia y la juventud, con los dominicos españoles y que completó, becado por el gobierno francés, en París, donde ejerció la profesión de docente de arte y trabajó como escultor infatigable.

Es la suya una obra de gran belleza que surge de un diálogo ininterrumpido y vivo en una doble dirección: con el espectador para el que él trabaja y con los materiales que utiliza. Para dar cuerpo a su inspiración, Manolo se ha servido preferentemente de barro, de bronce, de acero inoxidable y de madera. En materiales como estos ha plasmado su rica visión del hombre y ha aflorado sus problemas, sus angustias y sus ilusiones. Podríamos decir que, modelando la materia, Manolo ha tratado de modelar al mismo hombre, de humanizarlo. Es la suya una gran obra de humanización. De él dijo el crítico francés Jean Cassou: «Castañón está preocupado por los dramas humanos como podría estarlo un profeta de la antigüedad. Es un humanista en el sentido más profundo del término». Y el crítico Julian Galtier en «Le Figaro»: «Este escultor tiene mucho que decir: habla de lo humano. Figura obsesiva de sus obras, el ser humano y su condición, vuelve insistentemente bajo la forma de una o varias siluetas, formas variables, torturadas a menudo, expresivas siempre».

Sencillo, jovial, trabajador infatigable, optimista sin quiebra, hombre de sólida formación humanista, bien equipado intelectualmente, laico vindicativo, se nos ha ido sin apercibirse siquiera de la presencia de una muerte que lo cincelaba a él mismo como obra de arte. Tras de sí deja el gran testamento de una obra encomiable como expresión de los muchos tesoros que él guardaba en su alma. El pasado día 20, en la capilla del tanatorio de Los Arenales de Oviedo, su familia y sus amigos le tributamos el emotivo homenaje que merecía. Manolo descansa ya en paz en el panteón familiar del cementerio de El Salvador. Seguro que desde su tumba, frente a la hermosa sierra del Aramo, él velará para que su obra siga embelesándonos con las armonías simbólicas con que ha tratado de cincelar al hombre tras el inalcanzable propósito de humanizarlo.

¡Ojalá que Mieres no pierda el legado de este gran artista, precisamente ahora, cuando se proponía afincarse definitivamente en nuestra villa y dejar en ella el tesoro de su obra!.

 

 

2 comentarios en “HA FALLECIDO MANUEL CASTAÑON , ARTISTA ALLERANO

  1. jose luis pallares

    Simplemente testimoniar que los valores descritos en esta página sobre Manolo se ajustan a la realidad. Manolo Castañon que conocí en 1971 en Bellas Artes de Paris ya era infatigable creativo y plasmó su noble espíritu en la escultura. Su nobleza arranca sin dudade un entorno natal que ciertamente lo cinceló con gran humanidad.
    Dios bendiga a sus familiares, y muy especialmente a Iris, Pablo y Oscar.

    Cariñosamente, José Luis Pallarés Vardera

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  2. jose luis pallares

    Simplemente testimoniar que los valores descritos en esta página sobre Manolo se ajustan a la realidad. Manolo Castañon que conocí en 1971 en Bellas Artes de Paris ya era infatigable creativo y plasmó su noble espíritu en la escultura. Su nobleza arranca sin duda de un entorno natal que ciertamente lo cinceló con gran humanidad.
    Dios bendiga a sus familiares, y muy especialmente a Iris, Pablo y Oscar.

    Cariñosamente, José Luis Pallarés Vardera

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