{"id":367,"date":"2012-12-31T22:00:59","date_gmt":"2012-12-31T21:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.collanzo.com\/WP_blog\/?p=367"},"modified":"2013-01-09T20:38:00","modified_gmt":"2013-01-09T19:38:00","slug":"historia-de-casa-la-sidra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.collanzo.com\/WP_blog\/?p=367","title":{"rendered":"HISTORIA DE CASA  LA SIDRA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">\u00a0<a href=\"http:\/\/www.collanzo.com\/WP_blog\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/1-foto-carlos-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-373\" src=\"http:\/\/www.collanzo.com\/WP_blog\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/1-foto-carlos-1-199x300.jpg\" alt=\"\" width=\"119\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/www.collanzo.com\/WP_blog\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/1-foto-carlos-1-199x300.jpg 199w, https:\/\/www.collanzo.com\/WP_blog\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/1-foto-carlos-1.jpg 533w\" sizes=\"auto, (max-width: 119px) 100vw, 119px\" \/><\/a>La Casa la Sidra es parte de la historia de Col.lanzo. Este chigre y llagar aun permanecen en la memoria de mucha gente pero de manera muy especial en la de Carlos Fulgencio Guti\u00e9rrez que vivi\u00f3 desde ni\u00f1o los avatares de este negocio familiar. \u00c9l nos relata el funcionamiento del llagar y alguna que otra an\u00e9cdota relacionada con La Casa la Sidra que cerr\u00f3 sus puertas en 1975.<\/p>\n<p>\u00a0<!--more-->Sus abuelos, Carlos Guti\u00e9rrez, de Conforcos y Victoria Garc\u00eda, de Rucao (Soto) tras su matrimonio, a principios del siglo XX, atienden el chigre y la bolera de La Casa la Sidra. El abuelo Carlos era carpintero, dedic\u00e1ndose a la fabricaci\u00f3n de aperos para la labranza y \u00fatiles dom\u00e9sticos, destacando en la construcci\u00f3n de ruedas para carro y <em>ferraes<\/em> para transportar el agua.<\/p>\n<p>Su buena mano para la carpinter\u00eda lo lleva a construir un llagar que adapt\u00f3 a las medidas de un local contiguo al chigre por eso llama la atenci\u00f3n su disposici\u00f3n en un espacio relativamente peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Con la puesta en funcionamiento del llagar se inicia la producci\u00f3n de sidra elaborada con manzanas de la zona que compran a los vecinos y recogen ellos directamente. En algunos casos, los vecinos van \u201c<em>a medies<\/em>\u201d, recibiendo el pago en especie, mediante los litros de sidra estipulados.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n era importante pues una parte se destinaba al reparto y otra se vend\u00eda a almacenes como El Visu, de Santuyano o a Constante, de Cenera. Se vend\u00eda la sidra dulce, en <em>bocoyes<\/em> y tambi\u00e9n embotellada.<\/p>\n<p>La Casa la Sidra ten\u00eda en la <em>antoxana<\/em> su pista de baile que desde antiguo se utilizaba para el baile a lo suelto los d\u00edas festivos, con solistas o peque\u00f1as bandas como Los Quirotelvos y tambi\u00e9n con las conocidas gramolas. No faltaban los comediantes h\u00fangaros que se dejaban ver, de vez en cuando, representando obras teatrales.<\/p>\n<p>Los mejores recuerdos para Carlos Fulgencio, sin embargo, son las estelares atracciones que contrataban para las fiestas de S. Blas y El Cristo a cargo de la Orquesta Iris, Los Archiduques, la Orquesta Mary o Los Seniors.<\/p>\n<p>Ten\u00edan que encargar toldos a la empresa Ca\u00f1ada, de Gij\u00f3n que recib\u00edan a trav\u00e9s del ferrocarril Vasco-Asturiano. Sujetaban los toldos con sogas de \u201c<em>andar a la yerba<\/em>\u201d, amarr\u00e1ndolas a los \u00e1rboles para prevenir las inoportunas lluvias o simplemente el fr\u00edo, garantizando as\u00ed el buen desarrollo el baile.<\/p>\n<p><strong>El t\u00edo Fulgencio<\/strong><\/p>\n<p>La prematura muerte del abuelo, antes de la guerra civil, deja a su mujer Victoria, a cargo de ocho hijos, Fulgencio, Ant\u00f3n, Carlos, Fernando, Eloy, Anita, Isabel y Victoria, en una comprometida situaci\u00f3n. El hijo mayor, Fulgencio, tiene entonces quince a\u00f1os y ser\u00e1 el primero que tome las riendas del negocio familiar.<\/p>\n<p>Precisamente Carlos Fulgencio se siente muy ligado a su t\u00edo porque tambi\u00e9n desde ni\u00f1o lo acompa\u00f1a en las m\u00e1s diversas tareas y lo describe como una persona muy emprendedora, habilidoso con la maquinaria y gran trabajador.<\/p>\n<p>La primera an\u00e9cdota que conoce de \u00e9l es que repartiendo la sidra con un carro del que tiraba una mula, m\u00e1s de una vez perdi\u00f3 la carga, cuando el maquinista de El Zurr\u00f3n pitaba para gastarle una broma y espantaba a la mula, desparram\u00e1ndose las botellas por la carretera.<\/p>\n<p>Una de las principales tareas realizadas por su t\u00edo Fulgencio fue la mecanizaci\u00f3n del llagar comprando un motor de gasolina para mover el molino de triturar la manzana. Previamente hab\u00eda instalado una rueda procedente del lavadero de la mina \u201cLa Bascona\u201d de Cuergo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de unos maquinistas de \u201cEl Vasco\u201d, que com\u00edan en el chigre, consigui\u00f3 una carraca para mover los <em>fusos<\/em> del llagar con menor esfuerzo para el prensado de la manzana.<\/p>\n<p>Siempre se preocupaba de contar con el material necesario para el buen funcionamiento del negocio: la embotelladora, la corchadora, las botellas, que se encargaban a Gij\u00f3n, las cajas de madera grabadas con el nombre de La Casa la Sidra y un singular embudo de madera con forma de <em>ferr\u00e1<\/em>. Todo este material de indudable valor etnogr\u00e1fico se conserva actualmente en el llagar.<\/p>\n<p>Cuando tocaba embotellar la sidra se realizaba el trabajo en cadena. Primero <em>ferv\u00edense<\/em> los corchos, colocando un pa\u00f1o sobre la pota para aprovechar el vapor, despu\u00e9s hab\u00eda que tener sumo cuidado a la hora de corchar para no pillarse los dedos.<\/p>\n<p>La limpieza de los <em>bocoyes<\/em> se realizaba introduci\u00e9ndose por un reducido agujero, tarea que realizaba Carlos Fulgencio con gran destreza.<\/p>\n<p>Su t\u00edo compr\u00f3 una gramola para animar los bailes de La Casa la Sidra en la que colocaba diversos discos siendo su tema preferido, por aquellos a\u00f1os, \u201cMi jaca\u201d.<\/p>\n<p>Carlos Fulgencio coincidi\u00f3, estudiando en la Escuela de Peritos de Mieres con Juan, el organista de Los Archiduques y con Joaqu\u00edn que estudiaba en Maestr\u00eda, asistiendo a la presentaci\u00f3n del grupo en el Teatro Capitol. Aquella amistad le sirvi\u00f3 para contar con ellos en los bailes de La Casa la Sidra.<\/p>\n<p><strong>La panader\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En 1950, la abuela Victoria empe\u00f1\u00f3 el <em>prau<\/em> de La Casona para ampliar el negocio familiar adquiriendo la panader\u00eda de Miguel \u201cLlavi\u00e1n\u201d que se encontraba en los terrenos de \u201cEl Vasco\u201d, pasando posteriormente al lugar conocido como La Fragua, junto a la ermita del \u00c1ngel de la Guarda, donde \u201cLlavi\u00e1n\u201d ten\u00eda casa y cantina.<\/p>\n<p>En un principio la panader\u00eda estaba a nombre de la abuela y de un socio que era guardia municipal, al abandonar \u00e9ste el negocio queda en su totalidad para la familia.<\/p>\n<p>Fulgencio es el repartidor y sus hermanos Carlos y Antonio, junto a otros empleados, se encargan\u00a0 de los trabajos de la panader\u00eda.<\/p>\n<p>Carlos Fulgencio recuerda aquellos primeros a\u00f1os del trabajo artesanal que realizaban sus t\u00edos, amasando a mano en una masera, calentando el agua y metiendo las hogazas de pan en un horno de le\u00f1a.<\/p>\n<p>Un horno giratorio semi-met\u00e1lico lo construyeron los hermanos Escalante Cuevas, unos vecinos de El Pino, uno de ellos era alba\u00f1il y aprendi\u00f3 el oficio por Gij\u00f3n, dedic\u00e1ndose a la construcci\u00f3n de hornos varios a\u00f1os, con barro, ladrillo macizo y refractario.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1952 construyen un horno que corre a cargo de la empresa catalana \u201cFerr\u00e9-Mateu\u201d que env\u00eda a un empleado, Cambra, hasta Col.lanzo para levantar el horno.<\/p>\n<p>Este empleado le envi\u00f3 por Pascua a Carlos Fulgencio una caja de golosinas y chocolates y el tradicional \u201ccaganer\u201d, que en aquellos a\u00f1os no era muy conocido por estos pagos.<\/p>\n<p>Junto a estas innovaciones\u00a0 vino la compra de la amasadora de brazos y la bregadora, lo que supuso una mejora en las duras condiciones de trabajo.<\/p>\n<p>No se le escapa a Carlos Fulgencio la personalidad de \u201cLlavi\u00e1n\u201d, el antiguo due\u00f1o de la panader\u00eda, todo un personaje de la \u00e9poca que emigr\u00f3 para la rep\u00fablica Argentina. Era un gran viajero y en una ocasi\u00f3n que regresaba de Par\u00eds tuvo el detalle de regalarle una navaja con las cachas de plata y la representaci\u00f3n de la torre Eiffel y el Arco de Triunfo.<\/p>\n<p>A temprana edad, Carlos Fulgencio, siempre al lado de su t\u00edo, tambi\u00e9n se va forjando en el trabajo de la panader\u00eda y en cuanto tiene permiso de conducir se convierte en repartidor con aquella furgoneta \u201cFord-4\u201d, matricula de Sevilla.<\/p>\n<p>La panader\u00eda siempre abasteci\u00f3 de pan a los pueblos de la zona alta del concejo, por Cabanaquinta, Pel.luno, Beyo, Casomera y Felechosa.<\/p>\n<p>Tras convertirse en aut\u00f3nomo su vida queda totalmente ligada a la panader\u00eda hasta su jubilaci\u00f3n. En la actualidad contin\u00faan con el negocio familiar sus primos Eduardo y Jos\u00e9 Antonio.<\/p>\n<p><strong>El Llagar<\/strong><\/p>\n<p>De La Casa la Sidra (Carlos Fulgencio comenta que existi\u00f3 otra anterior detr\u00e1s de \u00e9sta) queda el llagar con todo su equipamiento. Un llagar digno de visitar por su historia y por su singularidad.<\/p>\n<p>Su estructura se adapta al local en el que fue construido, aprovechando la altura de las paredes, de esta forma la descarga de la manzana se realizaba sin mucho esfuerzo desde la parte posterior de la casa.<\/p>\n<p>El <em>duernu<\/em> para la recogida del mosto se encuentra por debajo del suelo del local, tambi\u00e9n con la intenci\u00f3n de aprovechar al m\u00e1ximo el espacio.<\/p>\n<p>Los utensilios que se conservan son la embotelladora, la corchadora, y el embudo. Las antiguas botellas de sidra, las cajas de madera, incluida una con la marca de la casa, pipas y bocoyes completan este llagar con unos cien a\u00f1os de antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>No menos interesante resulta la mecanizaci\u00f3n del llagar llevada a cabo por Fulgencio con la finalidad de facilitar el trabajo de elaboraci\u00f3n de la sidra, reaprovechando, en algunos casos, material procedente otras industrias.<\/p>\n<p>Carlos Fulgencio Guti\u00e9rrez, con su prodigiosa memoria, relata con todo lujo de detalles la historia de La Casa la Sidra donde vivi\u00f3 desde su ni\u00f1ez, convirti\u00e9ndose en un aventajado anfitri\u00f3n para la visita, como la que realiz\u00f3 el Consejo Editorial de \u201cEstaferia Ayerana\u201d el pasado mes de junio y desde aqu\u00ed queremos mostrarle nuestro agradecimiento.<\/p>\n<address><strong>Texto: \u00c1nxel \u00c1lvarez Llano<\/strong><\/address>\n<address><strong>Fotos: Camilo Alonso<\/strong><\/address>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0La Casa la Sidra es parte de la historia de Col.lanzo. 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